domingo, 14 de julio de 2013

En el silencio...

En el silencio, momento en que me encuentro a diario, situación en que mis pensamientos y sentimientos se encuentran cara a cara y luchan cada uno por su lado, pero ninguno gana, porque ni uno de los dos es suficientemente claro y fuerte.

Estoy aquí recostada, revaluando todo una vez más, pero aun así no consigo entender del todo a las personas, las situaciones y acciones. Se hace extraño avanzar, sentir nostalgia, felicidad y preocupación. Preguntarse una vez más que voy haciendo, pero no lo logro saber.

En el silencio puedo disfrutar los momentos más alegres junto a una grata compañía, y a solas golpearme con los más duros recuerdos de las disoluciones, de las memorias que nunca más se volverán a repetir y de las personas que tal vez nunca más regresaran. Y es en ese preciso momento que desearía un abrazo reconfortante, pero no está.

Silencio, tan fuerte, impredecible, acompañante y solitario, causante de los más grandes estragos, como de las más profundas e imborrables sonrisas. En el silencio, entre el frío y la luz, me encuentro yo y tal vez tú. 

domingo, 13 de enero de 2013

El valor de las palabras, el valor de los cariños.


Tantas palabras que escucho, que leo y tan pocas que puedo decir. Muchas de ellas las siento, las palpo como si las tuviera entre mis manos,  las combino con otras, como quien cocinara con la emoción de entregar ese plato tan lleno de amor. Puede que no sea el mejor manjar de versos ni el sabor de aquellos pensamientos los más definidos, pero tienen cariño, como de esos abrazos que aprietan hasta tocar el alma y en el silencio transmitir el calor de ese sentir. De esos abrazos tan puros, de pensamientos fugases y sentimientos intensos, en los que podría detener el tiempo y hacerlo eterno en ellos. Verse en el reflejo de sus ojos, sentir sus manos y besar su mejilla.

Entre tantos cariños, el ser humano necesita escuchar para estar seguro de tal dichosa experiencia. No puedo guardar mi plato y llevarlo de nuevo al horno de mis manos. Debo desmenuzar y explicar sus sabores, profundizarlos con una voz sutil, con unos ojos sinceros, con una sonrisa por la alegría de que está aquí  y tomando de sus manos para retenerlo más allá del tiempo del que dura la vida.  

Te quiero, te amo ahora y siempre.

Lo frágil que puede hacernos el amor, pero  lo fuerte que puede hacernos al unirnos y amarnos tal cual somos, tal cual el otro es.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Distinto, pero especial.


Comencé a comprender un mundo totalmente diferente al que acostumbro a vivir, un lugar sencillo, sincero y directo.

Es tan maravilloso y emotivo, pero a la vez tan triste y solitario para ellos. Si pudiera vivir ahí para siempre, lo haría, pero no se puede, el mundo que comúnmente vivo no es así.

Paz y sonrisas, algo realmente increíble, si tuviera la oportunidad de invitarlos a todos a conocer y entender este universo creado por  personas realmente especiales, les aseguro que les encantaría.

Es un lugar tan precioso, pero a la vez tan delicado. Al momento de entrar hay que ser sumamente cuidadoso con lo que se va decir o hacer, la más mínima torpeza puede destrozar este mundo y derrumbarlo por completo, dejando una profunda marca. Yo recomiendo amar, comprender y por sobretodo respetar. Este universo es diferente y hay que entrar con una mente abierta a nuevos pensamientos, opiniones, acciones y maneras de expresar amor.

Suelo concurrir a diario a este planeta, disfruto de su inocencia y la manera de ser transparente, sin escudos ni máscaras, porque no hay de que protegerse.


Parece un mundo de infantes, sigo siendo una niña, somos niños y lo amo, a él y a su propio universo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Desaparecida.


Caminar, a veces correr, tal vez esconderse y volver a salir a caminar, a paso lento y ver como todo pasa y llega a su fin, no acostumbrarse a nada, ser porque respiro.

Perdida entre las palabras dichas y las que no, sumergida en su poder y aprendiendo a  usarlas.

Invadida de ideas, de altos y bajos, pero tan sólo una cosa es un punto fijo, mi camino.

Mutilada de deseos, envuelta en mis propias manos, cubriéndome del frío.

Desconfiada, suponiendo y comprobando que todos hacen lo mismo, intentar a acostumbrarme de que la cosa es así y no hay excepción.

Tranquila entre el amor, acompañada de la luz y la soledad infaltable, siempre fiel.

Abrazada a las melodías y palabras animosas, de esas que ayudan a reconstruir lo que alguna vez fui o sigo siendo.